Pastel de nube de la bisabuela: el postre sin harina que se derrite en la boca
Transmitida de generación en generación, esta receta es un tesoro de dulzura casi olvidado. El pastel de nube de la bisabuela hace honor a su nombre: ligero como una pluma, deliciosamente jugoso y, sobre todo… ¡completamente sin harina!
Un postre perfecto para aquellos intolerantes al gluten o simplemente para quienes buscan una alternativa más digerible e igualmente deliciosa.
¿Por qué este pastel es tan especial?
Sin harina: ideal para personas sensibles al gluten.
Textura aireada: gracias al perfecto batido de las claras.
Ingredientes sencillos: los que tenemos en cualquier cocina.
Sabor de antaño: una receta auténtica con encanto rústico e irresistible.Ingredientes (para 6 a 8 porciones)
5 huevos (claras y yemas separadas)
100 g de azúcar en polvo
100 g de polvo de almendras (o avellanas)
1 cucharadita de jugo de limón
1 pizca de sal
Un poco de azúcar glas para el toque final.
(Opcional) Ralladura de limón o extracto de vainilla
Preparación
Precaliente el horno a 170°C (horno de convección).
En un bol batir las yemas con el azúcar hasta que la mezcla adquiera una consistencia blanca y espumosa.
Añade la harina de almendras y mezcla suavemente.
En otro bol, bate las claras de huevo con una pizca de sal hasta que estén firmes. Añade unas gotas de zumo de limón para que queden bien firmes.
Incorporar suavemente las claras a la mezcla anterior con una espátula, para no romperlas.
Vierta la masa en un molde para hornear engrasado o forrado con papel pergamino.
Hornee durante 30 a 35 minutos, hasta que la parte superior esté dorada y el pastel haya subido ligeramente.
Dejar enfriar en el molde y luego espolvorear con azúcar glas.
Consejos de la abuela
Para mayor ligereza, añade 1 cucharada de fécula de maíz (si toleras los almidones).
Servir con una cucharada de crema batida o compota de frutos rojos.
Este pastel se conserva muy bien a temperatura ambiente debajo de una cúpula durante 2 a 3 días.