Hay hábitos que adoptamos casi por casualidad… y que nunca volvemos a abandonar. Hervir romero es claramente uno de ellos. La primera vez que lo vi hacerlo fue en la cocina de mi abuela, entre una sartén abollada y un reconfortante olor herbáceo. En ese momento no le presté atención. Hoy en día, este pequeño ritual forma parte de mi vida diaria, ya que aporta una sensación de bienestar natural, frescura y retorno a lo básico.
¿Por qué hervir romero sigue siendo atractivo hoy en día?

El romero es una planta emblemática de nuestros jardines y de la cocina mediterránea. Pero más allá de su uso culinario, también se asocia a rituales sencillos, centrados en el confort, la relajación y el mantenimiento natural de la casa. Al hervirse, libera un olor intenso, verde y ligeramente amaderado, que transforma inmediatamente la atmósfera de una habitación.
Es un poco como abrir las ventanas de par en par después del invierno: todo parece más ligero, más claro, más relajante.