Para muchas personas, el día empieza automáticamente: con una alarma, un vistazo al teléfono y quizás una taza de café. Sin embargo, en los últimos años, un hábito más sencillo ha ganado popularidad: beber agua inmediatamente después de despertarse. Sus defensores afirman que mejora la digestión, acelera el metabolismo, elimina toxinas, mejora la salud de la piel e incluso promueve la claridad mental.
Pero ¿cuánto hay de cierto, cuánto de mito y qué dice realmente la ciencia?